Ayer os hablaba de la belleza y de la rebeldía de escribir como un humano. Hoy toca hablar de supervivencia pura y dura.

Muchos me preguntáis por qué, siendo psicóloga, insisto tanto en la Inteligencia Artificial. La respuesta está en una nota que tomé esta tarde mientras estudiaba:

“Nuestra cognición (pensamiento, percepción) está anulada por la vorágine frenética.”

El Diagnóstico: La auto-lobotomía diaria.

Trabajamos 10 horas al día en “modo autómata”. Cumplimos KPIs, rellenamos Excels y movemos papeles. Y aquí viene el humor negro de la biología: el cerebro funciona bajo el principio de “Úsalo o Piérdelo”.

Científicamente se llama Poda Sináptica.

Tu cerebro es un gestor de recursos tacaño. Si pasas tu día haciendo tareas repetitivas de robot, tu cerebro dice: “Oye, la zona de la creatividad y la planificación compleja gasta mucha energía y no la usamos. ¡CÓRTALA!”. Nos estamos volviendo estúpidos por eficiencia. Nos estamos convirtiendo en máquinas biológicas ineficientes.

La Ciencia: Tu cerebro no es un bloque de hormigón.

En mis apuntes recuperé el concepto de Conectoma: entendemos la mente no como algo fijo, sino como “una multitud de redes dinámicas que se activan según la necesidad” (estructural y funcional). El problema es que el estrés crónico y la rutina rígida solidifican esas redes. La ansiedad que sientes el domingo por la tarde no es solo miedo al lunes; es tu plasticidad cerebral gritando porque la estás metiendo en una jaula de hormigón.

La Solución: La lección del Human Brain Project (HBP).

Si todavía crees que puedes gestionar la complejidad del siglo XXI “a pelo”, mira esto. El Human Brain Project (HBP), la mayor iniciativa europea para estudiar el cerebro, tuvo que admitir su derrota: el cerebro es demasiado complejo para entenderse a sí mismo sin ayuda. Tuvieron que utilizar “métodos muy avanzados de computación, neuroinformática e IA” solo para empezar a mapear nuestras conexiones.

El argumento final es simple.

Si los científicos necesitan superordenadores para entender una neurona, ¿cómo pretendes tú gestionar tu vida, tu carrera y tu salud mental solo con una agenda y fuerza de voluntad?

La IA como Exoesqueleto.

La intersección entre neurociencia y tecnología no es el futuro, es una necesidad evolutiva actual. No defiendo la IA para que escriba poemas por ti (eso déjaselo a tu alma). Defiendo la IA para que haga el “trabajo de robot”: procesar datos, organizar el caos, automatizar lo aburrido.

Necesitamos la IA como un exoesqueleto digital. Solo si delegamos la carga pesada en la máquina, podremos liberar a nuestro cerebro para que vuelva a hacer lo único que le hace humano: “Percibir, planificar y aprender”.

Deja de competir con el algoritmo. Úsalo para recuperar tu soberanía.

La poda sináptica no tiene piedad: o usas tus neuronas, o el sistema te las quita.

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